Como hecho está descrita en Job 24,2-12: es un mal y una desgracia, no un valor. Causas: puede ser la pereza o despilfarro culpables (Sal 6,10-11; Sal 23,21); muchas veces la causa es la codicia ajena, la opresión y explotación, contra la cual hablan duramente los profetas, especialmente Amos, Miqueas, Isaías. En la ordenación social se consideran pertenecientes a la clase de los necesitados de modo especial los huérfanos, las viudas y los emigrantes. Para remediar la pobreza hay una legislación que exige o inculca el cuidado de los pobres, la defensa de sus derechos (↗Justicia), la limosna y la compasión (Ex 22,21-24; Ex 23,6; Dt 15,7-11); a ello se añaden las recomendaciones de los sabios. Dios mismo respalda esa legislación y sale por los derechos de los pobres (tema frecuente en los salmos). Sof 3,12 identifica el resto salvado con los pobres, y Sal 37,11 pronuncia una bienaventuranza para ellos. Parece basarse en la experiencia del pueblo oprimido y liberado por Dios; es decir, su dicha es que Dios mismo se ocupará de ellos. ↗Riqueza.