La monarquía es una experiencia histórica de Israel cargada desde el principio de polaridad y tensiones. Por el ejemplo de los vecinos y por las necesidades internas, el pueblo pide cambio de régimen: Samuel responde apelando a que el Señor es rey y a los peligros de una monarquía autocrática (1Sm 8,7; 1Sm 12,12). La experiencia de Saúl (como antes la de Abimelec, Jue 9) resulta negativa. Con David llega un rey elegido por Dios, que triunfa, recibe una promesa y polariza las esperanzas del pueblo (Sal 89; Sal 132). Experiencia negativa es el cisma y muchos de los reyes, con pocas excepciones, como Ezequías, Josafat y Josías. Actividad del rey es defender al pueblo en la ↗guerra, administrar justicia en la paz, proteger y aun ejercer en el ↗culto. El rey ideal se retrata en Sal 45 y Sal 72.