En el plano humano, la palabra hebrea coincide bastante con la castellana: es lo que atrae el favor, gracia en el rostro, en el hablar (Prov 31,30) y es el favor otorgado y la actitud favorable, es conceder (Prov 14,31) y perdonar (↗perdón) (Sal 37,21.26). También el hebreo pide "por favor" y pide "gratis" (Gn 29,15). Dios concede su gracia o favor; es una de sus actitudes básicas con el hombre (Ex 34,6); actúa sobre todo perdonando y liberando. Sin mérito humano (Dt 9). El hombre implora gracia, es decir, perdón o favores (Sal 51,3; Sal 119,29); y da gracias por el favor recibido. Dios paga el agradecimiento con nuevos favores (Sal 138).