Tiene en el AT un sentido más inclusivo y menos diferenciado que nuestros términos intelectuales. Conocer incluye con frecuencia la experiencia (Is 53,3) y la destreza artesana (Gn 25,27), y con el mismo verbo se designa la posesión sexual. Conocer puede incluir el trato, la ocupación y aun preocupación, la preferencia. Dios conoce al hombre, incluso su interior (Eclo 16-17), conoce el pasado y el futuro (Is 40-55), posee la destreza artesana y nadie le enseña (Is 40; Job 38ss). Conoce y se ocupa de su pueblo, sobre todo en la desgracia (Ex 2 y Ex 6). El hombre puede y debe conocer que el Señor es Dios (Dt 4,39), que es él quien actúa (Os 11,4; Miq 6,5). Tal reconocimiento equivale a la fe y es respuesta a la revelación de Dios en acción: los ojos ven la historia, la fe reconoce al protagonista (Is 19,21; Is 41,20). También el castigo lleva al reconocimiento (Ezequiel). En la era mesiánica habrá un conocimiento pleno de Dios (Is 11,9).