La palabra hebrea significa ungido: se aplica al sumo sacerdote, al rey, a los patriarcas con su familia (Sal 105,15), a Ciro. En sentido técnico, designa a un futuro personaje, salvador de la era venidera o definitiva. Ese personaje, de ordinario, no se llama mesías en el AT; es una convención de la lectura posterior de la Biblia, en clave de expectación antes de Cristo y con la perspectiva del cumplimiento después. En sentido amplio, se pueden considerar como profecías mesiánicas: Gn 3,14; Gn 9,24; Gn 12,1; Gn 49,8-12; Nm 24,15-19; 2Sm 7,13-16; Sal 2,7; Sal 16,10; Sal 110,4.6; Am 9,11-15; Is 7,14-15; Is 9,1-6; Is 11,1-9; Is 2,2-5; Is 53; Jr 23,45; Jr 31,21; Ez 17; Ez 21,30-32; Ez 34,23; Ez 37,22-25; Zac 3,8; Zac 6,11-13; Zac 9,9-10; Mal 3,1; Dn 7,13. Cuando el tiempo escatológico tiene un mesías se puede hablar de mesianismo estricto; hay veces en que no se menciona el mesías en tal contexto, y entonces tenemos una escatología sin mesías (algunos dicen mesianismo sin mesías). Sus caracteres dispersos son: rey de la dinastía davídica, sacerdote, siervo paciente, hombre celeste. Vendrá en el tiempo último y definitivo para instaurar el reino de Dios. ↗Escatología.