Al parecer, Israel recoge de otros pueblos la institución del sábado. Es un precepto del decálogo fuertemente inculcado. Ex 20 ofrece una motivación teológica, el hombre participa en el descanso de Dios creador; Deuteronomio da una motivación social, descanso de todos sin diferencias de clases. Después de haber proyectado la práctica de la semana con su descanso como esquema de la creación (Gn 1), este texto retorna para justificar la institución humana. El sábado es signo de la alianza (Ex 31,12-17); andando el tiempo, constituye uno de los preceptos capitales, clave de identificación del pueblo (Neh 13), y hasta lleva a una crisis grave en la guerra (1Mac 2,32-38). El sábado no se celebra cúlticamente; su santificación consiste en no trabajar; la transgresión tiene pena de muerte (Nm 15,32-36) o de excomunión (Ez 20,13). ↗Descanso.