a) Simple meteoro percibido como dinamismo suave o violento (Is 7,2; Ez 5,2; Sal 35,5), en particular, el solano, cálido y enervante (Jr 18,17; Ez 17,10). b) El viento/aire de la respiración, dinamismo vital, muy claro en Ez 37, que une lo cósmico con lo humano, c) El viento revelando la presencia de Dios, teofanía (Ez 1), o a su ausencia (Elías, 1Re 19). Viento al servicio de Dios (Sal 104,3s; Eclo 43,17.20). d) Viento divino, dinamismo creador y ordenador (Gn 1); antropomorfismo, su respiración o resoplido (Sal 18,16; Ex 15,8). e) Viento / dinamismo que Dios comunica al hombre para una misión (= carisma) (Nm 11; Dt 34,9; Is 11; Miq 3,8). f) Por su levedad, metáfora de nulidad (Jr 13,24); juega con el doble sentido de nulidad y aliento vital (Job 7,7).