Como recurso literario es frecuente, sobre todo en proverbios y refranes. Puede dilatarse narrativamente para formar la parábola, o por correspondencia articulada miembro a miembro para formar la alegoría. Su nombre, genérico y poco preciso, es ¡nasal. La comparación, para evaluar por contraste, es frecuente en Proverbios con la fórmula "mejor que" = "más vale". El herrero puede expresar la superioridad o preferencia afirmando de uno y negando del otro, p. ej., "se fijaba / no se fijaba" = se fijaba más (Gn 4,5); o predicando dos opuestos "amada/aborrecida" - preferida (Dt 21,15). Dios es incomparable (Is 40,25; Jr 10,16; Sal 83,2; Sal 113,5); sin embargo, el hombre emplea múltiples comparaciones para hablar de Dios.