Como colectivo y genérico incluye decretos, preceptos, mandatos, órdenes, estatutos, etc. El AT considera la Ley como institución divina, aunque de hecho sus códigos recogen mucho de la legislación de otros pueblos y de los consejos sapienciales. En el orden cósmico Dios da sus leyes o sus órdenes específicas a las criaturas, cielo (Sal 148,6), mar (Prov 8,29), meteoros (Job 28,26), astros (Jr 31,35), universo (Jr 33,25). Se supone que otros pueblos están sometidos a la ley de Dios; el AT no se refiere a ella, sino a la Ley positiva que ha recibido del Señor y que considera ligada a la alianza. A esa Ley fundamental se añaden las órdenes específicas comunicadas por sacerdotes y profetas. El Pentateuco contiene tres códigos legales: el Código de la Alianza (Ex 20,22-23.33), el deuteronómico (Dt 12-26) y el de Santidad (Lv 17-26). Por el estilo se distinguen las leyes apodícticas: breves, categóricas, sin matices, y las casuísticas, que presentan y cualifican el caso; también hay que distinguir las que se redactan con sanción o sin ella. También hay algo que se puede llamar Ley consuetudinaria, y se expresa: "Eso no se hace en Israel" (2Sm 13,12). La respuesta fundamental a la Ley es el cumplimiento, la observancia. A lo cual conducen algunas actitudes y actos: recordarla (Dt 6), meditarla (Sal 1,2), inculcarla con sus motivos (Dt 15). Y amarla, según Sal 119, que amplifica sin cansarse el tema. En la Nueva Alianza grabará internamente su Ley (Jr 31,33). Imágenes comunes de la Ley: Camino y Luz.